Cada día me sorprende una cosa más (o menos, depende de como se mire) en Londres.
Hoy me he fijado en que la gente, come mientras se mueve (caminando, en metro, en bus, en tren, en el overground...)
Ya, sé que es algo increíble y que poca gente vería imposible más allá de un helado o una bolsa de patatas...aunque ahora que lo pienso creo que lo de la bolsa de patatas es muy inglés...se me están pegando las costumbres inglesas, atentos, que vestir llena de flores, mariposas y colores chillones está a la vuelta de la esquina...
Ya que estoy describiendo la vestimenta, creo que debo describir la fauna autóctona más típica de la zona ¿no?
No hablo de otra persona que de... la choni inglesa esa niña/mujer/señora con uñas postizas de tres metros de longitud (sí, ese tipo de uñas con las que si te pica el intestino delgado es suficiente con que te lo metas en la nariz para rascártelo) de colores cantones (cuanto más canten, mejor), las pestañas (super postizas, desde luego) de diez centímetros de longitud (al menos) ya que parece un requisito imprescindible que para poder pasar por una de ellas, los ojos te pesen tanto que parezca que cuando miras, lleves diez días de fiesta en la Pont Aeri (aquí sería la Ministry of Sound) y además vayas maquillada como una puerta, pero no una puerta del Leroy Merlín, esas son demasiado 'normales' has de ir como una del 'IKEA' de esas de nombre sueco impronunciable, y de un color mas bien cantoso.
Es impresionante (además) la maña que tienen destrozándose la cara, en movimiento, porque se maquillan en el metro, y yo no sé si alguna vez os habéis montado en el metro de Londres, pero es de todo menos tranquilo (a veces cuando frena parece que por un segundo te conviertas en Superman o Superwoman (depende del género) y que por unos segundos seas capaz de volar..de lo de aterrizar (como puedas) de eso ya te apañas tu solito/a (que el empujón ya te lo ha dado el conductor...iba a decir que gratis, pero ¡¡jajaja!! en Londres el transporte, a no ser que vayas en burro y no le cobren emisiones de CO2 en el centro por las heces que haga mientras camine...hasta ir en burro sería caro en Londres).
¡Que me despisto!
Hablaba de las chonis inglesas ¿verdad?
Sigamos...como me encanta despellejar a la fauna autóctona, supongo que es porque gozo de cierta impunidad, al saber que la mitad no me entiende, a no ser que escriba las palabras PAELLA, SANGRÍA, CERVEZA, PUB ¡ah no! que pub también es pub en inglés..¡mecachis!
Iba por el maquillaje, pues eso, que ves niñas monísimas (que algunas hay, como las meigas) que cogen la brocha y el pincel y hacen de un Picasso una nimiedad comparado con el 'cristo' que se han montado en la cara.
Y ya, ya sé que esto también pasa en España, y que quizás las uñas kilométricas les sirvan como excusa por aquello de la falta de manejo con algo como una UÑA DE DIEZ CENTÍMETROS que te deja sin tacto y cogiendo las cosas como si en lugar de manos poseyeras pezuñas o zarpas...sí, quizás zarpas sea más preciso y exacto.
Después de ponerse las pestañas, las uñas postizas, maquillarse como puertas...llega la ropa.
Si quieres pasar por una auténtica 'chav inglesa' olvídate de aquello que te dijeron en la escuela sobre combinar los colores.
El rojo ha pasado a ser el mejor amigo del rosa, del verde y por ende del morado.
El rosa del naranja, del azul, del verde y...¡que carajo! todo combina con todo, y si lleva lentejuelas, correas, tachuelas y además brilla con neones con la música...joder, estás haciéndolo mejor que un auténtico autóctono de la zona...quizás hasta te estés pasando.
Los pantalones/falda han de ser diminutos, tanto que lo del dejar algo para la imaginación es una utopía, un imposible, porque todos serán capaces de verte hasta el carnet de identidad ¿y qué?
De las camisetas olvídate, ¡con lo que mola salir en sujetador! De esos de 10 libras del Next o mejor aún, 3 por 9 libras del Primark.
Después de la ropa, siendo como eras una mujer, OLVÍDATE DE LAS MEDIAS, las medias son para nenazas, sí, eres una nena, una niña, una mujer, pero no una nenaza.
Y es que da igual que fuera esté nevando, granizando, lloviendo de forma torrencial o como dicen aquí 'raining cats and dogs' (por cierto, si ves llover perros y gatos, te estás pasando con el alcohol...algo también típico en la región, pero ese es otro tema), porque tu eres una tía dura, y vas sin medias, SIEMPRE.
Y cuando digo siempre, es siempre.
Lo de que en Enero hace frío, es una excusa que se inventa el resto del mundo, para hacerte gastar dinero en ropa de abrigo.
Pero tu, tu eres inglesa o al menos intentas hacerte pasar por una, así que ya estás pasando de aquellas medias que te tejió tu abuela cuando le dijiste que emigrabas a Inglaterra, no las necesitas y punto.
Las medias me llevan irremediablemente al calzado.
No voy a hablar de los calcetines con las sandalias, que tópico más típico, a éstas alturas todo el mundo sabe que los ingleses los llevan para que:
a) no se les ensucien los pies (porque los ingleses serán alcohólicos pero son prácticos, si no ven como llegan a casa de lo 'ciegos' que van..entre tu y yo, no van a perder el tiempo en lavarse los pies).
b) para que no les hagan roces (quién sabe como va a terminar tu noche si eres inglés..bueno, me refiero a además de borracho..).
Hablo de los TACONES IMPOSIBLES, sí, esos tacones que te obligarán a andar como un velociraptor, que te hacen llorar lágrimas de sangre al más puro estilo María Magdalena pero con los que ¡que narices! estás tan buena que hasta a ti misma te pones...hasta que te pones a caminar, y Chiquito de la Calzada es un aficionado o quizás tu, su musa .
Además, no te importa que te hagan daño, sudar o llorar lágrimas de sangre, porque no vas a terminar la noche con ellos.
No.
No.
Y no.
Y no te creas que voy a darte la opción de llevar un calzado de repuesto, estás alucinando.
Si quieres convertirte en una choni inglesa, has de volver a casa descalza, y como con las medias, da lo mismo la época del año en la que te encuentres, la plaza de Picadilly fue creada para ser pisada por tus pies negros, sucios y asquerosos...pero sobre todo, sucios.
Y si llueve, no pasa absolutamente nada, te ahorras la ducha posterior...¡mira que bien!
Has debido pensar que lo de Picadilly está puesto al azar, pero en absoluto, como buen choni español en vías de convertirte en choni inglés, tu exportas lo mejor de tu tierra, el botellón, aunque aquí lo vas a llamar el callejón.
Beber en los bares está sobrevalorado (por el precio y porque mola muchísimo más beber en la calle) da igual que rondes la cuarentena, lo que importa es que posees un espíritu joven.
Y casi me olvido, de como has de ir peinada.
Ir peinada, aquí no hay término medio...pero si hay algo común en todos los peinados, las toneladas de laca que vas a utilizar, tanta laca que el pelo se te mueva ¿he dicho mover? quiero decir que el pelo simplemente permanece ahí, y da igual que haga viento, haya un tornado, un huracán, llueva o de repente haya un monzón, tu pelo, va a estar intacto...como recién salido de aquella ducha que te diste hace un mes, porque tu usas ese spray de lavado en seco con aroma a rosa del jardín del vecino, que te mantiene el pelo con ese 'increíble' aspecto durante tres semanas.
Y ahora, ahora querida amiga, estás lista para salir a la calle y...¡comerte Londres! o que te confundan con la segunda venida de Amy Winehouse en cuyo caso ya sabes, has de decir..no,no,no.
La vida es muy peligrosa. No por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa. Albert Einstein
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miércoles, 2 de octubre de 2013
miércoles, 17 de julio de 2013
Sobrevivir a Londres
Sobrevivir a Londres no es lo mismo que sobrevivir en Londres.
Sobrevivir a una gran urbe, que se mueve a diferentes ritmos: por el día, por la noche, el fin de semana, en los días de invierno (que son los más), en los días de verano (un par de semanas al año, el verano que hay suerte).
Hay centenares (o miles) de blogs en los que te explican que para sobrevivir en Londres...por ejemplo, para viajar, necesitas una oyster, que tienes tarifas semanales y mensuales, que es más caro viajar en tren, metro que en bus (y por este orden), con cuánto dinero has de venir a Londres para poder 'sobrevivir' 'x' tiempo, con que compañía telefónica has de comenzar...
Yo no quiero hablar de eso.
Yo quiero hablar de sobrevivir a ella, a la gran urbe, a la ciudad que nunca duerme.
A la ciudad plagada de gente que no se mira a la cara, que no levanta la cabeza, que no mira por donde pasa, que no mira donde acaba...pero si pregunta el cómo pudo acabar ahí y el porqué.
Esa es la supervivencia de la que yo hablo.
De la otra, como he dicho, ya hay miles de páginas hablando de ella con información más o menos fidedigna (no seré yo, quién os diga como hacer una criba de lo que leáis en internet).
Nos ponemos en el caso ¿vale?
Coges tus maletas, y en ellas introduces hasta el último pedazo de tus sueños, los empaquetas y suben a la bodega de un avión, al altillo de un tren o al maletero de un autobús.
Y llegas aquí.
Llegas a la ciudad de los sueños, la eterna ciudad de paso...del 'yo aquí no me quedaré demasiado tiempo, sólo he venido a...' ¿y quién sabe eso nada más llegar? ¿quién controla hasta el más nimio detalle de su existencia como para poder erigir una firma en fuego en la que diga:' Llegué en enero a Londres y en dos años exactos regreso a casa'.
La respuesta es bien sencilla...nadie.
Londres es la ciudad de los sueños cumplidos y realizados, para algunos afortunados.
Para otros, Londres es la ciudad de los sueños rotos, una de las ciudades más caras en las que vivir, y muchos casos, una ciudad dura para sobrevivir.
Llega el día, y acabas de llegar a Londres, estás en el aeropuerto (Stansted, Luton, Gatwick..que más da cuál), en la estación (Euston, St Pancreas, Marylebone...Victoria) y en tu mente sólo aparece LONDRES.
No soy quién para dar consejos a nadie, pero nada más llegar a Londres lo primero que has de aceptar es que nadie a quién conozcas, estará durante mucho tiempo en tu vida, la gente aquí, está de paso, como ya he dicho más arriba, y son muy pocos los que viajan con la idea clara de que 'a las duras y a las maduras' me quiero quedar aquí...¿suena a una especie de compromiso, verdad?
En el fondo lo es.
Londres es lo más parecido a serle fiel a alguien que te es infiel, a una ciudad que aprovechara cualquier momento de bajón, cualquier equivocación, para hacerte recordar que, en la mayoría de los casos, estás a kilómetros de tu casa, de tu familia, de tus amigos y...de tu hogar.
Supongo que lo más importante, para sobrevivir a Londres, es como a una pareja, aceptarla con sus cosas buenas (que son muchas, de hecho jamás acabarías de vivir cada una de las oportunidades que ésta ciudad puede brindarte) y sus cosas malas (que las hay, y también son muchas).
Aceptar la experiencia, no rendirse, sonreír, levantar la cabeza, mirar al cielo...acabar en Greenwich, con Londres a tus pies y darte cuenta de que: ' joder, vivo en Londres'.
Londres.
Londres.
La ciudad de la música, la ciudad de las oportunidades.
¿Queréis mi opinión?
Sobrevivir a ésta ciudad y aceptarla como una grandiosa experiencia, sólo depende de vosotros, no de los demás.
Aceptar que el único que estará con vosotros mismos seréis solo vosotros, aceptar que pasaréis muchos momentos de soledad y que os debéis de aceptar tal cual.
Londres no es una ciudad para personas débiles (mentalmente hablando).
Son tiempos duros (no digo nada que nadie no sepa) y son muchas las personas que dejan todo atrás, en busca de un futuro mejor.
Los comienzos no serán sencillos, nada será fácil...porque lo complicado no comienza cuando empaquetas tus cosas en una maleta...no.
Lo complicado comienza cuando haces y deshaces tantas veces tus maletas que ya no sabes dónde vives, no sabes si estás en el norte o en el sur, no sabes si ésta vez te has mudado porque te has cambiado de trabajo, el edificio donde vivías va a ser demolido, te has echado pareja y te vas a vivir con ella o tu casero está loco y te ha tirado las maletas a la calle. Porque son cosas que vivirás en Londres.
Si crees que no eres capaz de sobrevivir a los cambios, que no eres capaz de mutar y adaptarte, y que terminarás por perderte a ti mismo, por perder tu esencia...Londres no es tu ciudad.
Sobrevivir a una gran urbe, que se mueve a diferentes ritmos: por el día, por la noche, el fin de semana, en los días de invierno (que son los más), en los días de verano (un par de semanas al año, el verano que hay suerte).
Hay centenares (o miles) de blogs en los que te explican que para sobrevivir en Londres...por ejemplo, para viajar, necesitas una oyster, que tienes tarifas semanales y mensuales, que es más caro viajar en tren, metro que en bus (y por este orden), con cuánto dinero has de venir a Londres para poder 'sobrevivir' 'x' tiempo, con que compañía telefónica has de comenzar...
Yo no quiero hablar de eso.
Yo quiero hablar de sobrevivir a ella, a la gran urbe, a la ciudad que nunca duerme.
A la ciudad plagada de gente que no se mira a la cara, que no levanta la cabeza, que no mira por donde pasa, que no mira donde acaba...pero si pregunta el cómo pudo acabar ahí y el porqué.
Esa es la supervivencia de la que yo hablo.
De la otra, como he dicho, ya hay miles de páginas hablando de ella con información más o menos fidedigna (no seré yo, quién os diga como hacer una criba de lo que leáis en internet).
Nos ponemos en el caso ¿vale?
Coges tus maletas, y en ellas introduces hasta el último pedazo de tus sueños, los empaquetas y suben a la bodega de un avión, al altillo de un tren o al maletero de un autobús.
Y llegas aquí.
Llegas a la ciudad de los sueños, la eterna ciudad de paso...del 'yo aquí no me quedaré demasiado tiempo, sólo he venido a...' ¿y quién sabe eso nada más llegar? ¿quién controla hasta el más nimio detalle de su existencia como para poder erigir una firma en fuego en la que diga:' Llegué en enero a Londres y en dos años exactos regreso a casa'.
La respuesta es bien sencilla...nadie.
Londres es la ciudad de los sueños cumplidos y realizados, para algunos afortunados.
Para otros, Londres es la ciudad de los sueños rotos, una de las ciudades más caras en las que vivir, y muchos casos, una ciudad dura para sobrevivir.
Llega el día, y acabas de llegar a Londres, estás en el aeropuerto (Stansted, Luton, Gatwick..que más da cuál), en la estación (Euston, St Pancreas, Marylebone...Victoria) y en tu mente sólo aparece LONDRES.
No soy quién para dar consejos a nadie, pero nada más llegar a Londres lo primero que has de aceptar es que nadie a quién conozcas, estará durante mucho tiempo en tu vida, la gente aquí, está de paso, como ya he dicho más arriba, y son muy pocos los que viajan con la idea clara de que 'a las duras y a las maduras' me quiero quedar aquí...¿suena a una especie de compromiso, verdad?
En el fondo lo es.
Londres es lo más parecido a serle fiel a alguien que te es infiel, a una ciudad que aprovechara cualquier momento de bajón, cualquier equivocación, para hacerte recordar que, en la mayoría de los casos, estás a kilómetros de tu casa, de tu familia, de tus amigos y...de tu hogar.
Supongo que lo más importante, para sobrevivir a Londres, es como a una pareja, aceptarla con sus cosas buenas (que son muchas, de hecho jamás acabarías de vivir cada una de las oportunidades que ésta ciudad puede brindarte) y sus cosas malas (que las hay, y también son muchas).
Aceptar la experiencia, no rendirse, sonreír, levantar la cabeza, mirar al cielo...acabar en Greenwich, con Londres a tus pies y darte cuenta de que: ' joder, vivo en Londres'.
Londres.
Londres.
La ciudad de la música, la ciudad de las oportunidades.
¿Queréis mi opinión?
Sobrevivir a ésta ciudad y aceptarla como una grandiosa experiencia, sólo depende de vosotros, no de los demás.
Aceptar que el único que estará con vosotros mismos seréis solo vosotros, aceptar que pasaréis muchos momentos de soledad y que os debéis de aceptar tal cual.
Londres no es una ciudad para personas débiles (mentalmente hablando).
Son tiempos duros (no digo nada que nadie no sepa) y son muchas las personas que dejan todo atrás, en busca de un futuro mejor.
Los comienzos no serán sencillos, nada será fácil...porque lo complicado no comienza cuando empaquetas tus cosas en una maleta...no.
Lo complicado comienza cuando haces y deshaces tantas veces tus maletas que ya no sabes dónde vives, no sabes si estás en el norte o en el sur, no sabes si ésta vez te has mudado porque te has cambiado de trabajo, el edificio donde vivías va a ser demolido, te has echado pareja y te vas a vivir con ella o tu casero está loco y te ha tirado las maletas a la calle. Porque son cosas que vivirás en Londres.
Si crees que no eres capaz de sobrevivir a los cambios, que no eres capaz de mutar y adaptarte, y que terminarás por perderte a ti mismo, por perder tu esencia...Londres no es tu ciudad.
Es lo único que puedo decir.
Es una ciudad que te cambia.
La única pregunta es: ¿estás dispuesto a cambiar?
Yo tuve clara mi respuesta: Sí.
La tuya...depende de ti.
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