miércoles, 13 de noviembre de 2013

Sobrevivir a la 'sanidad' en Inglaterra.

Hace ya algún tiempo escribí una entrada llamada: Sobrevivir a Londres.
Hoy creo que podría cambiarla añadiendo: 'y a la gente que en ella vive'.
Londres es una ciudad maravillosa con un montón de oferta cultural, en la que jamás te cansas de hacer cosas y sí te cansas es porque no le aguantas el ritmo no porque la oferta disminuya.
Pero todo cambia sí caes enfermo.
Sí enfermas en el Reino Unido, eres más o menos similar a 'una lacra social'.
En España estamos mal acostumbrados a aquello de que sí trabajas y caes enfermo, tu vas a tu médico de ave era (un tipo cOn varios títulos a sus espaldas y que en definitiva sabe lo que se hace) que te ofrece un diagnóstico y te da la baja o no, depende de lo que tengas) o te envía a la enfermera ( que ha sido previamente entrenada para reconocer patologías, interpretar eléctrica, sacar sangre o incluso tomar una tensión).
Todas estas cosas que parecen banales y básicas en Inglaterra toman la dimensión de lo extraordinario.
En Inglaterra enfermas, y sigues trabajando, sino trabajas no produces, ergo no interesas en la sociedad, comienzas a ser un paria y no por voluntad propia, sino porque la sociedad te excluye de su rueda, cortandote lo más básico, los ingresos.
Sí, sí, ahora os explico como funciona.
Aquí no vas al centro de salud, sino al centro más cercano ( a veces no son ni edificios públicos, sino casas habilitadas a medias para el servicio) y sí quieres que te visiten previamente has de estar registrado.
Sino, como sí un animal mismo fueras, te despachan con un plano al servicio de emergencias más cercano.
Que has de hacer para registrarte.
Para registrarte has de rellenar un cuestionario en el que has de responder preguntas tan importantes sobré a que raza perteneces (aquí es donde aparece la figura del papiro desplegable, donde lo fundamental es que seas británico, sino vete haciendo a la idea de que cualquiera que sea tu raza será bla bla..otros).
Después te preguntarán cuanto llevas en el país, sí has estado aquí antes y sí has estado donde, datos básicos como la dirección y de repente... ¿Cuantas puntas de alcohol te bebes al día?
Los ingleses tienen un problema y muy importante con la ingesta de alcohol, pero ese es otro tema.
Una vez te registras, a veces te mandan una tarjeta de papel a casa, a veces no, que tarda hasta tres semanas en llegar!!
Sí en ese periodo enfermas, mejor que te vayas derecho al servicio de emergencias porque no van a atenderte.
Sí tienes la suerte de estar registrado entonces tampoco esperes un trato preferente.
Aquí las urgencias van con la calma y sí has sido capaz de ir al centro caminando, la mayoría de las veces consideran que lo que tienes no es urgente, y puedes esperar.
La media son de cuatro a siete días laborables (lo que los demás humanos, sobre todo los que trabajamos los fines de semana, llamamos dos semanas).
Mi consejo, ir a golpe de queja.
Y hablo por experiencia propia, sí te encuentras mal, cagare en el de arriba y en el de abajo, hazte notar, sí acepta sin rechistar, tan sólo les das la razón a estos a veces 'inhumanos' ingleses.
Cuando consigues que te visite el gp, en la mayoría de las ocasiones no espere que te toque ni con un palo, se limitará a escucharte, escribir en el ordenador y recitarte algo y ale, a casa.
Que acierte o no, eso ya queda en manos de la diosa fortuna.
¿Qué pasa sí te dan la baja?
Pues dos cosas: que tu compañía la cubra un breve periodo (a veces una sola semana, a veces sí te pones enfermo lo cogen de tus vacaciones)o que no te lo cubran y te pongan en sick-pay.
¿Qué es el sick-pay?
Pues una sencilla forma de darte 84£ por semana y sacarte de la rueda social inglesa y pasar a ser un paria y arma de un paria, estar enfermo.
Y no es ninguna broma y tristemente, tampoco una exageración, he llegado a tener amigas aquí, que llevaban años aquí, con cáncer y cobrando 84£ míseras por semana y con eso tener que mantenerse.
Y cuando hablo mantenerse, me refiero a pagar casa, facturas, comida y transporte.
No se sí sabéis como van los precios de las habitaciones (que no casas) aquí en Londres, pero la más barata y eso significa al menos una zona 3 (con lo que el transporte sube) son 200£ mensuales (y hablo de auténticas gangas), son sencillas matemáticas: 84x4= 336£.
Teniendo una habitación por 200£, te quedan 136£, y con eso paga transporte y comida.
Creo que se ve claro a que me refiero cuando hablo de exclusión social ¿no?
De por sí, Londres es ya una ciudad solitaria y egoísta, quizas el simil más preciso sería el de una jungla, donde a la gente no le importa pisarte con tal de llegar a su destino, eso sí, tras un educado sorry y una sonrisa.
Ante todo educación.
He vivido dos casos de exclusión social muy de cerca por enfermedad, y enfermedades serias, no hablo de alguien que coge la baja porque tiene una jaqueca o porque está de resaca y pasa de ir el lunes al trabajo.
Todo esto me ha llevado a la repulsa del sistema ingles.
Me da auténticas náuseas, como se llega a tratar a las personas de manera tan injusta en este país.
A veces pienso en el sistema español y creo que no soy capaz de expresar con palabras lo que me duele que se lo estén cargando a favor del sistema privado, perdiendo mentes y talentos brillantes a favor de cheques y fajos de billetes.
En serio, no sabemos lo que tenemos hasta que estamos fuera.
Siguiendo con el tema de los gp's, el que hiciera mención a su dudosa formación o quizás escasa, no es una broma.
Tengo la suerte de contar con una 'rara' especialidad, la de enfermería renal y os puedo asegurar que se han dado casos en el que los gp's de algunos de mis pacientes les han recetado pastillas de potasio, por no tener la más remota idea sobre que es la insuficiencia renal.
En cuanto al tema que me toca más de cerca, el de enfermería, que queréis que os diga.
Aquí las enfermeras son incompetentes (a no ser que tengas la suerte de dar con una enfermera española o polaca o rumana emigrada,sino ya puedes olvidarte).
He llegado a sufrir en mis propias carnes que quisieran pincharme sin desinfectar previamente la zona, que no supieran ponerme una vía o que hayan tenido que pincharme tres o hasta cuatro veces (en mano y muñeca, sí sabéis de lo que hablo, sabréis lo que pica ese sitio en concreto).
Y que decir como profesional, como profesionales estamos vendidas, supeditadas a hacer un montón de cursos y que cada dos palabras cuestionen sí sabes poner un suero, por no hablar de hacer un electro.
Te obligan a colegiarte y crees que el colegio te protege, pero lo único que hace es ficharte para que te localicen los pacientes online o algún compañero que te tenga ojeriza y poner quejas sobre ti, que poca broma pueden llevarte a perde la titulación.
A día de hoy, me voy de una compañía privada, por su incompetencia, su poca profesionalidad y humanidad.
Tras casi seis años trabajando para ellos (entre España y aquí) me voy decepcionada, pues pensaba en un principio hacer carrera profesional con ellos y ahora sólo quiero huir y correr lejos.
En dos semanas comienzo a caminar en el sector público, y lo único que me repito es: peor no puede ser.
Eso y que necesito unas vacaciones del sistema de salud ingles, del trabajo y sobre todo, recuperarme de tanta indignación y tanto enfado.
Y sí me aceptáis un consejo, antes de que no nos dejen por los recortes, sí os ponéis enfermos, en ningún lado mejor que en casa.
Coged un vuelo y que os miren allí.
Aquí son unos matasanos y sólo miran por las £.

lunes, 28 de octubre de 2013

Ser fuerte por ellos.

Dicen que todas las personas que pasan por nuestra vida y nos acompañan durante ella, dejan en nosotros una impronta, un resto, una huella...y a veces, con suerte, una enseñanza.

A veces, miro hacía atrás en mi vida, y me doy cuenta de que no soy la sombra ni de lo que fui en un pasado, puedo ver mis raíces, la base, el molde aún por moldear...pero lejos queda mi forma de pensar de hace diez años con mi forma de pensar actual.

No siempre fui una mujer fuerte, ni una luchadora, al menos no armada con su escudo y su hacha (como me gusta imaginarme actualmente) sino más bien, iba con un libro con muchas hojas en blanco, un bolígrafo...y muchas ganas de aprender, de conocerme y sobre todo, de crecer.

Recuerdo, también, con total nítidez y claridad, prácticamente a todas las personas que han pasado por mi vida, familiares y amigos, y todo lo que de ellos he aprendido.

Recuerdo que pisé tomates de la huerta de mi abuelo Amador con apenas tres años y también recuerdo que sentados en el pozo de su huerto, les echábamos un poquito de sal y mi abuelo (hoy en día sigue haciéndolo) me decía: 'Amalia, ¿qué tal van las cosas?' Le recuerdo como un hombre afable, gentil, al que le gustaba ser abrazado y que quería a todos y cada uno de sus hijos y sus nietos de tal forma que seria capaz de dar la vida por ellos. Recuerdo también, el día en que Paulino (el vecino) me atropelló con el coche y como mi abuelo corrió hasta Lerma para que me viera un médico, y cómo le gritaba al vecino..que ese día, el pobre, se llevó un susto de muerte y no sé si fue más por atropellarme o por miedo a mi abuelo Amador.

De él aprendí muchas cosas, a pesar de que se fue rápido de mi vida, aún tenía dos increíbles abuelos más, que siempre han sido como mis padres para mí, mi abuela Amalia y mi abuelo Antonio.
De mi abuelo aprendí a jugar a las cartas, villancicos que sonrojaban a las señoras y a los señores...recuerdo el olor de sus cigarrillos y de como las tardes de verano íbamos mi hermana y yo a buscarle al bar en gamonal, el Anuska (bar que ya cerró) y recuerdo a todos sus amigos de partida y de como mi abuelo lloraba cada vez que uno de ellos moría, de lo triste que se ponía, hasta que cuando le llegó el turno a él, con una fortaleza y entereza increíbles me dijo: 'Amalia, aquí no se queda nadie, se mueren los ricos y los pobres, se mueren los niños y los jóvenes, ¿porqué no iba a morirme yo?' y mientras todos creíamos que él ignoraba lo que ocurría, con esa frase nos daba una buena lección, lo sabía y no sólo lo sabía, sino que lo aceptaba.

Mi abuela, mi abuela aún está a mi lado, aún puedo llamarla y decirla: 'Abuela, te quiero hasta la luna y muchos millones' porque sin lugar a duda, es la mujer a la que más he querido y quiero en mi vida, recuerdo ir a buscarla cuando trabajaba y correr por la casa de su jefa mientras ella acababa las faenas, recuerdo las tardes de verano sentadas en la terraza esperando que llegará la hora de ir a buscar al abuelo al bar, como cuando el abuelo se iba a 'echar la partida' llegaba la hora de la siesta en su casa, de limpiar a la interminable lista de Pepes que han pasado por la jaula y que nos han amenizado las tardes, Pepes que mis abuelos cuidaban como que fueran cada uno de sus hijos que ya no estaba en casa.

Recuerdo la cara de mis abuelos cuando mis padres se divorciaron.

Recuerdo la entereza, la fortaleza y lo que lucharon para que mi madre y mis hermanos pudiéramos salir adelante.

De mis abuelos he aprendido grandes valores, que hoy en día son pilares en mi vida y en mi forma de ser.

Cuando hace siete años casi, llego el momento de marcharme de casa, construí ésta misma base con mis amigos.

Ellos pasaron a ser mi soporte diario, mi bastón sobre el que apoyarme si las cosas iban mal, los brazos que me arropaban y en los que se sintieran arropados, las interminables horas de conversaciones, las lágrimas y risas compartidas...

Han cambiado tantas cosas en estos años..

Cuando me marché de casa, era un molde a medio construir, era aventurera pero no pensaba demasiado en las consecuencias, es por ello que creo que acabé viviendo en Barcelona, sin conocer a nadie.
Estaba enamorada de la ciudad desde que tenía 13 años y la visité por primera vez con mis padres, sus gentes, sus calles, su aroma, el mar rompiendo en la orilla de la playa, saludando al amanecer y despidiéndose al anochecer, esa ciudad era mágica y debía de ser mi casa...y cuánto la echo de menos y la añoro...no lo sabe nadie.

Allí crecí, me desarrollé como persona y construí amistades, que aún hoy, y a pesar de los kilómetros, siguen haciendo de mi, la mujer que hoy en día soy.

Jamás había viajado sola, hasta que al final, las circunstancias me obligaron y nunca olvidaré las palabras de Óliver, mi mejor amigo: ' Eres una mujer fuerte, vas a coger ese avión y vas a disfrutar de tus días en Londres, y conseguirás que esté orgulloso de ti'.

Supongo que él no lo sabe, pero a veces, cuando me entra el bajón, puedo ver ese día y le vuelvo a oír repitiendo esa misma frase y consigue que salga de la cama, muchas veces, y diga: 'conseguiré que Óliver esté orgulloso de mí' a veces es mi único timón.

Ha habido épocas horribles, sin duda, el 2006,el 2008, el 2010 y el 2013.

El 2006 abrió la brecha me obligó a marchar de casa apenas medio año más tarde, en el 2008 perdí a mi abuelo, en el 2010 a mi tío y una de las pérdidas más importantes y dolorosas, para la que nadie está preparado jamás, perdí a mi hermano Mario...y el 2013, un año en el que no he parado de caerme y levantarme y de recibir palos y portazos desde el 25 de enero, el día en que decidí que la afable aldea no era para mí y quería regresar a la jungla de la gran ciudad y estaba preparada para afrontar la gran vorágine que suponía Londres.

También soy consciente de que todos y cada uno de los golpes que he sufrido, que todas y cada una de las pérdidas, me han llevado a ser quién hoy soy, y a ver la vida del modo que hoy lo hago y siendo sincera conmigo misma, no cambiaría nada de mi pasado, ni uno solo de los golpes, ni uno solo de los traspiés, porque ellos me han hecho ser quién soy hoy.

No soy perfecta, pero intento hacer las cosas y vivir, lo mejor que puedo, dentro de mis posibilidades.

Lo hago por mí, por los que me rodean y me invitan a formar parte de su camino o quieren acompañarme en el mío, pero sobre todo, lo hago por mis abuelos y mi hermano.

Porque haya dónde estén, quiero que si me ven, se sientan orgullosos de la mujer en la que me he convertido, y en la que aún está por llegar, por ellos vale la pena hacerlo.

miércoles, 2 de octubre de 2013

Pasa por una local de la zona..

Cada día me sorprende una cosa más (o menos, depende de como se mire) en Londres.
Hoy me he fijado en que la gente, come mientras se mueve (caminando, en metro, en bus, en tren, en el overground...)
Ya, sé que es algo increíble y que poca gente vería imposible más allá de un helado o una bolsa de patatas...aunque ahora que lo pienso creo que lo de la bolsa de patatas es muy inglés...se me están pegando las costumbres inglesas, atentos, que vestir llena de flores, mariposas y colores chillones está a la vuelta de la esquina...
Ya que estoy describiendo la vestimenta, creo que debo describir la fauna autóctona más típica de la zona ¿no?
No hablo de otra persona que de... la choni inglesa esa niña/mujer/señora con uñas postizas de tres metros de longitud (sí, ese tipo de uñas con las que si te pica el intestino delgado es suficiente con que te lo metas en la nariz para rascártelo) de colores cantones (cuanto más canten, mejor), las pestañas (super postizas, desde luego) de diez centímetros de longitud (al menos) ya que parece un requisito imprescindible que para poder pasar por una de ellas, los ojos te pesen tanto que parezca que cuando miras, lleves diez días de fiesta en la Pont Aeri (aquí sería la Ministry of Sound) y además vayas maquillada como una puerta, pero no una puerta del Leroy Merlín, esas son demasiado 'normales' has de ir como una del 'IKEA' de esas de nombre sueco impronunciable, y de un color mas bien cantoso.
Es impresionante (además) la maña que tienen destrozándose la cara, en movimiento, porque se maquillan en el metro, y yo no sé si alguna vez os habéis montado en el metro de Londres, pero es de todo menos tranquilo (a veces cuando frena parece que por un segundo te conviertas en Superman o Superwoman (depende del género) y que por unos segundos seas capaz de volar..de lo de aterrizar (como puedas) de eso ya te apañas tu solito/a (que el empujón ya te lo ha dado el conductor...iba a decir que gratis, pero ¡¡jajaja!! en Londres el transporte, a no ser que vayas en burro y no le cobren emisiones de CO2 en el centro por las heces que haga mientras camine...hasta ir en burro sería caro en Londres).
¡Que me despisto!
Hablaba de las chonis inglesas ¿verdad?
Sigamos...como me encanta despellejar a la fauna autóctona, supongo que es porque gozo de cierta impunidad, al saber que la mitad no me entiende, a no ser que escriba las palabras PAELLA, SANGRÍA, CERVEZA, PUB ¡ah no! que pub también es pub en inglés..¡mecachis!
Iba por el maquillaje, pues eso, que ves niñas monísimas (que algunas hay, como las meigas) que cogen la brocha y el pincel y hacen de un Picasso una nimiedad comparado con el 'cristo' que se han montado en la cara.
Y ya, ya sé que esto también pasa en España, y que quizás las uñas kilométricas les sirvan como excusa por aquello de la falta de manejo con algo como una UÑA DE DIEZ CENTÍMETROS que te deja sin tacto y cogiendo las cosas como si en lugar de manos poseyeras pezuñas  o zarpas...sí, quizás zarpas sea más preciso y exacto.
Después de ponerse las pestañas, las uñas postizas, maquillarse como puertas...llega la ropa.
Si quieres pasar por una auténtica 'chav inglesa' olvídate de aquello que te dijeron en la escuela sobre combinar los colores.
El rojo ha pasado a ser el mejor amigo del rosa, del verde y por ende del morado.
El rosa del naranja, del azul, del verde y...¡que carajo! todo combina con todo, y si lleva lentejuelas, correas, tachuelas y además brilla con neones con la música...joder, estás haciéndolo mejor que un auténtico autóctono de la zona...quizás hasta te estés pasando.
Los pantalones/falda han de ser diminutos, tanto que lo del dejar algo para la imaginación es una utopía, un imposible, porque todos serán capaces de verte hasta el carnet de identidad ¿y qué?
De las camisetas olvídate, ¡con lo que mola salir en sujetador! De esos de 10 libras del Next o mejor aún, 3 por 9 libras del Primark.
Después de la ropa, siendo como eras una mujer, OLVÍDATE DE LAS MEDIAS, las medias son para nenazas, sí, eres una nena, una niña, una mujer, pero no una nenaza.
Y es que da igual que fuera esté nevando, granizando, lloviendo de forma torrencial o como dicen aquí 'raining cats and dogs' (por cierto, si ves llover perros y gatos, te estás pasando con el alcohol...algo también típico en la región, pero ese es otro tema), porque tu eres una tía dura, y vas sin medias, SIEMPRE.
Y cuando digo siempre, es siempre.
 Lo de que en Enero hace frío, es una excusa que se inventa el resto del mundo, para hacerte gastar dinero en ropa de abrigo.
Pero tu, tu eres inglesa o al menos intentas hacerte pasar por una, así que ya estás pasando de aquellas medias que te tejió tu abuela cuando le dijiste que emigrabas a Inglaterra, no las necesitas y punto.
Las medias me llevan irremediablemente al calzado.
No voy a hablar de los calcetines con las sandalias, que tópico más típico, a éstas alturas todo el mundo sabe que los ingleses los llevan para que:
a) no se les ensucien los pies (porque los ingleses serán alcohólicos pero son prácticos, si no ven como llegan a casa de lo 'ciegos' que van..entre tu y yo, no van a perder el tiempo en lavarse los pies).
b) para que no les hagan roces (quién sabe como va a terminar tu noche si eres inglés..bueno, me refiero a además de borracho..).
Hablo de los TACONES IMPOSIBLES, sí, esos tacones que te obligarán a andar como un velociraptor, que te hacen llorar lágrimas de sangre al más puro estilo María Magdalena pero con los que ¡que narices! estás tan buena que hasta a ti misma te pones...hasta que te pones a caminar, y Chiquito de la Calzada es un aficionado o quizás tu, su musa .
Además, no te importa que te hagan daño, sudar o llorar lágrimas de sangre, porque no vas a terminar la noche con ellos.
No.
No.
Y no.
Y no te creas que voy a darte la opción de llevar un calzado de repuesto, estás alucinando.
Si quieres convertirte en una choni inglesa, has de volver a casa descalza, y como con las medias, da lo mismo la época del año en la que te encuentres, la plaza de Picadilly fue creada para ser pisada por tus pies negros, sucios y asquerosos...pero sobre todo, sucios.
Y si llueve, no pasa absolutamente nada, te ahorras la ducha posterior...¡mira que bien!
Has debido pensar que lo de Picadilly está puesto al azar, pero en absoluto, como buen choni español en vías de convertirte en choni inglés, tu exportas lo mejor de tu tierra, el botellón, aunque aquí lo vas a llamar el callejón.
Beber en los bares está sobrevalorado (por el precio y porque mola muchísimo más beber en la calle) da igual que rondes la cuarentena, lo que importa es que posees un espíritu joven.
Y casi me olvido, de como has de ir peinada.
Ir peinada, aquí no hay término medio...pero si hay algo común en todos los peinados, las toneladas de laca que vas a utilizar, tanta laca que el pelo se te mueva ¿he dicho mover? quiero decir que el pelo simplemente permanece ahí, y da igual que haga viento, haya un tornado, un huracán, llueva o de repente haya un monzón, tu pelo, va a estar intacto...como recién salido de aquella ducha que te diste hace un mes, porque tu usas ese spray de lavado en seco con aroma a rosa del jardín del vecino, que te mantiene el pelo con ese 'increíble' aspecto durante tres semanas.

Y ahora, ahora querida amiga, estás lista para salir a la calle y...¡comerte Londres! o que te confundan con la segunda venida de Amy Winehouse en cuyo caso ya sabes, has de decir..no,no,no.

domingo, 1 de septiembre de 2013

Un poquito de mala suerte..

Eso es lo que arrastro desde que comenzó el verano, aunque no estoy segura de si las bases de mi racha de mala suerte comenzaron a forjarse con anterioridad o no.

Éste año, está siendo un año duro, complicado, rebuscado, con miles de cambios y vicisitudes, vaya, lo que en otras palabras se podría describir como un año jodido.

Siempre intento quedarme con las cosas positivas, y seguir hacia adelante (no hay muchas más opciones, o le das al pause si quieres pararte por un rato o al stop si decides bajarte del planeta en marcha...pero ninguna de las dos opciones van conmigo).

Creo que doy la imagen de ser una tía dura, una tía fuerte, de esas independientes, que pueden con todo, y...quizás sea así, pero en muchas ocasiones mataría por un segundo de relax, un segundo de calma y unos brazos en los que caer segura, que me abrazaran sin ningún otro tipo de interés..a veces me cuesta explicarme, supongo.

Comencé el verano, tirada en la calle, mi supuesta mejor amiga...se la cruzaron los cables y acabé con mis maletas y sin un duro en la calle.
Intenté sacar el lado positivo a eso también, ahí realmente vi que mi etapa en Barcelona había finalizado y que personas que creía muy cercanas no lo eran tanto y que otras que pensaba que no lo eran, si lo fueron.
Para arreglar la papeleta, mi querida madre (querida es simplemente una forma de hablar, nótese la ironía) decidió que nuestra relación nunca sería normal (no sé porqué me da a mí que jamás lo fue..pero ese es otro tema) y decidió no darme cobijo ni asilo.
Así que en cuanto cobré la nómina puse pies en polvorosa rumbo a Londres (mi casa hoy, no sé que será mañana).

Además, conseguí una plaza para trabajar en el norte de Londres...bien, mi sueño cumplido.
El sueño duró exactamente un mes, jamás me trasladaron a Camden, porque la clínica jamás abrirá y de mientras yo me he mudado tres veces, por culpa de mi empresa y de su indecisión.
Lo que me ha reportado un verano de discusiones, pérdidas económicas, dolores de cabeza, estrés, mudanzas.
Ok, le sacaré el lado positivo a la situación...conocer a gente genial que comparte tu nivel de locura no tiene precio, el turismo (sobre todo turismo, porque la hora y media hacia el trabajo..eso es algo que se ha de tener en cuenta), los libros inacabados que he podido terminar.

Si sigo con mi terrorífico año, también debería enumerar la cantidad innumerable de especímenes que han parado o pasado por ella.
Aunque en éste caso, la culpa sea mía, porque son situaciones que debería haber visto llegar...en la mayoría de las ocasiones.
Gente que te encuentra interesante y/o atractiva hasta que te lleva a la cama, y luego si te he visto no me acuerdo...dicen que a veces estos personajes planean por la vida de una porque no se valora y/o quiere lo suficiente, prefiero atribuirlo a la mala suerte, a la mala pata y a...poco más, supongo que este tipo de cosas pasan y pasarán siempre hasta que aparezca quién ha de estar, todo pasa por algo ¿no?

Llegado Septiembre, y dispuesta a estrenar un nuevo mes, casi una nueva estación (porque en Londres los cielos comienzan a encapotarse y los días a hacerse más cortos...'winter is coming') decido darle al pause.

Quiero darle al 'pause' y replantearme mis opciones, mi futuro, mirar hacia detrás, evaluar las situaciones, pensar en qué hice mal, porqué y cómo evitar que se repita en el futuro.

Quiero darle al 'pause' y replantearme que es lo que me gusta, como me ven los demás y como realmente me gustaría que me vieran.

Asentarme y echar raíces, estoy cansada de cambiar de casas, cambiar de aires...quiero irme a dormir durante mucho tiempo viendo la misma luna, las mismas estrellas, la misma niebla, la misma forma de llover...(ya sé que nunca nada es igual, pero es mi forma de ver las cosas).

Hace tiempo que además cambie la forma de percibir el 'estar sola', pues el sentirse solo, casi nunca depende de estar acompañado, te puedes sentir solo estando en pareja o rodeado de cien personas...y lo que cambié en mi forma de percibir la situación es que necesito cumplir mis sueños, necesito realizarme, sentirme a gusto conmigo misma...y dejar de expresar mis frustraciones cambiándome el pelo (supongo que esto es algo que poca gente sabe, pero mi pelo varía en función de como me encuentro emocionalmente...así que tan solo hay que sumar para darse cuenta de que en un sólo verano lo cambié al menos cinco veces) o me quedaré calva (y podré añadir una frustración más a mi carácter).

No me gusta la sensación de frustración que en los últimos meses me invade y me corroe por dentro.

Me gustaría volver a no pensar en nada, a que todo fuera como ruedas (sobre todo en el tema laboral) para poder preocuparme por cosas insustanciales como qué tipo de crema me irá mejor para el pelo en lugar de estar preguntándome cuando cambiarán las cosas, de buscar soluciones y no encontrarlas y de no ver un poco la luz al final del tunel (aunque dicen que eso no son más que unas enzimas secretadas por el cerebro ante la deficiencia de oxígeno y que el túnel como tal, no existe..aunque esto es otra historia).

Me gustaría ser capaz de no aislarme, de ser más abierta y de ser capaz de gritar 'help! I need help!' en lugar de comerme mis historias y de digerirlas a base de lágrimas, dolores de cabeza y abrazos a una almohada.

Son cosas que he de cambiar, y lo sé, lo que aún no sé cómo hacerlo.

Nadie se acerca a nadie, por cercano que sea, y le salta toda su ristra de historias, porque en el fondo y en la superficie, todo el mundo tiene sus historias y la mayoría del tiempo, lo que más importa, es que sonrías y que finjas una felicidad absoluta y extrema o que todo te importa un bledo o un pimiento.

Supongo (una vez más) que fue por éste motivo que se creó la figura del psicoterapeuta, un tipo o una tipa a la que pagas para que escuche tus neuras y mierdas varias, que en la mayoría de las ocasiones no te ayuda, le importa un carajo lo que le estás contando y cuya única preocupación es que reserves otra cita y que pagues la actual.

Para más 'inri' cuánto más tiempo paso sola, más tiempo quiero pasar y más me molesta la gente, más intolerante me vuelvo y menos me importan los demás.
En gran parte es debido a que desde hace once años (año arriba, año abajo) me he visto obligada a sobrevivir, si quería salir hacia adelante, la única mano, el único apoyo con el que he contado, he sido yo misma...algo que me está convirtiendo en una ermitaña, a la que la encanta rodearse de gente, conocer a gente...pero que disfruta muchísimo más de pasar tiempo consigo misma que con cualquiera tomando un café.

Decepciones, golpes, guantazos, portazos en la cara, negativas, largas...son las culpables de quién soy hoy en día.

Quedan veinte días para que acabe el verano, a ver qué más ha de pasar y...ojalá el invierno llegue pronto.

De mientras yo continuaré con mi propia y efectiva terapia, la música..es la única que jamás me abandona.

martes, 20 de agosto de 2013

Sólo tarareo... La noche eterna


Me hundí en tu noche y el placer
fue infinito y tan oscuro que pensé
tejer mi bandera con un círculo de estrellas.

La luna en un rincón,
te has convertido en mi nación,
y yo, eclipsado, soy un faro a pleno sol
que envidia a la humanidad
si al apagar sus luces
se prende mi ansiedad.

Sigue su invasión por los aires,
sigue su invasión, y es constante.

Un ser alado se alzará
a por sus venas, manantial.
¿Ya escucha mis pasos
o soy yo quien ve sus huellas?
¿Quién lo puede explicar?

Sigue su invasión por los aires,
sigue su invasión, y es constante.

Nado en mi obsesión otra vez,
voy a mi obsesión y otra vez caeré.

Y ahora que soy medio dos
y el antídoto es peor
que mi adicción a ti,
por tu espalda repto
y tú, aún aturdida, escuchas:
"ssshhh, me toca empezar a mí".

Y pienso en Bonnie and Clyde,
juntos supieron morir,
mientras tú y yo...
la noche eterna sin fin,
la vida oscura es así.

Si los espejos del salón
no están rotos, lo estoy yo,
que al morderte notaré
el mismo espasmo y contracción
que atravesará mi piel,
tú, mi sangre y pálpito.

Y pienso en Bonnie and Clyde,
no se quisieron rendir,
mientras tú y yo...
la noche eterna sin fin.

¿Tú no lo ves así?
¿Siempre va a ser así?
¿Siempre va a ser así?
Si va a ser siempre así...
quiero poder decidir.

Luz aural, vuelve a mí.

martes, 30 de julio de 2013

Ese gran asesino llamado tiempo...y su amiga la distancia

Tic, tac, tic, tac...

¿No es un gran asesino el tiempo?

Yo creo que sí.

Vivimos siendo esclavos de dos agujas (algunas veces tres) y de ese sonido: 'tic, tac, tic,tac'

En algunas ocasiones son relojes analógicos (las que menos) en la mayoría son digitales.

Alarmas de despertador, citas con el médico, el jefe que quiere echarte la bronca, los amigos que te hacen un hueco entre el cliente de la una y el de las dos y media, los plannings que te indican qué días libras y qué días te toca pringar como a un campeón.

Y así se suceden los días, las semanas, los meses, los años y en definitiva, la vida.

Esclavos del tiempo.

Sumisos de dos agujas que te indican cuando es adecuado beber una cerveza, cuando es adecuado ir a dormir, cuando lo es salir con los amigos y qué días son los más propicios para salir o para viajar.

A mí, particularmente, me gusta romper las reglas, o al menos me gusta creer que lo hago.

Me gusta irme a dormir tarde un día porque me apetece o porque la conversación o el monólogo que te marcas con un amigo que vive lejos (viviendo dónde vivo, todos o casi todos, viven lejos...incluso aunque vivan en Londres...pero ya me estoy desviando de nuevo..qué raro ¿no?), la música que te enseña el uno, las lágrimas que te provoca el otro y lo que jode estar lejos.

A veces me gusta pensar, que tiempo y distancia, son amigos, y además de ser retorcidos, les encanta jugar con todos sus muñecos, jodiendo algunas veces más a unos que a otros, y dejarles claro que el timón de su vida, lo llevan ellos dos, la distancia y el finito tiempo.

Lo que se suele conocer como un caos organizado.

Tu crees y gustas de pensar que el que maneja su vida eres tú, cuando en realidad, tu vida está claramente marcada por estos dos compinches de bar de barrio, el tiempo y la distancia.

'El tiempo todo lo cura' estoy segura de que habéis leído u oído esto, en más de una, dos y hasta tres ocasiones.

Soy enfermera, y el tiempo no cura nada, no tiene ninguna propiedad antibiótica, ni anti-vírica...ni siquiera es desinfectante.

Lo único que hace el tiempo es mantenerte lo suficientemente ocupado, como para que se te olvide que un día, un, o una, gilipollas te jodió la vida o se rió de ti o que un niño en el cole cuando tenías tres años te robó el bocadillo,quizás, que has discutido con una persona importante o que simplemente hace tres meses, dos semanas, un día y ocho horas, que llegaste tarde al trabajo...o que él o ella te dio el último beso.

Somos incapaces de recordar todas las cosas que han pasado en nuestra vida, tan solo nos acordamos de aquellas que nos provocaron una sonrisa, de lo que nos pareció interesante y en algunas ocasiones de lo que nos provocó un mar de lágrimas.

Aunque, lo de las lágrimas, el cerebro suele olvidarlo, por eso lo de 'tropezarse no es un problema, el verdadero problema es encariñarse con la piedra'.

¿Cuántas piedras habéis tenido en vuestra vida? ¿de cuántas vidas habéis sido piedras?

Si he de responder yo misma a ésta pregunta, diría que con mi conjuntito de piedras bien podría hacerme una casa, una tienda, un pub y una zona de recreo.
De todos modos, no me quito valor y supongo que he formado parte de más de un recreo de piedras en las vidas de otros.

Pero, las piedras que el tiempo te hace olvidar, no serían tan fáciles de pasar por alto, sino fuera por su amiga, la inseparable distancia.

'No quiero volver a verte'.

Dicho y hecho, dejas de coincidir y punto.

En realidad éste dicho y hecho puede no ser tan sencillo cuando vives en un pueblo o ciudad pequeña y compartes aficciones..y lo digo por experiencia propia.

¿Pero en una ciudad como Londres? ¡paparruchas! dicho y hecho, dicen distancia y tiempo mientras se chocan los cinco entre ellos.

No ver a alguien en Londres es tan sencillo como que a veces quieres ver a alguien y también te es imposible verlo.

Es por eso que creo que Londres es la ciudad del tiempo (todo el mundo corre como llegara tarde a algún sitio, aunque sea Domingo..el turista al que le cierra el museo, el trabajador perezoso del cinco minutitos más...) y la distancia (tu vives en el norte y yo en el sur, pufff es que hasta ahí que pereza...vale quedamos a las dos..y siempre llegas tarde, porque hay obras en el metro, huelgas o alguien se ha hartado y se ha tirado a la vía).

Londres, ya lo dije, es como esa pareja infiel, a la que quieres aunque te arruine la vida, porque es capaz de darte lo peor y a la vez lo mejor..pero hoy no es ese el tema..sino el tiempo y la distancia.

Suponiendo, que los años..o que el tiempo fuera una unidad métrica...¿a cuánta distancia equivaldría mi vida?

Si me fijo en lo obvio (que soy de Burgos, que he vivido en Murcia, en Barcelona, en Stratford Upon Avon y ahora en Londres..sumado a todo lo que he viajado) diría que la distancia de mi vida en metros (o kilómetros)  sería mucha, aunque si me adentro más allá de lo obvio..no sé si he recorrido demasiada distancia..quizás necesite un poco más de introspección, de conocimiento propio (ya sabéis: qué quiero yo, qué me gusta a mí, qué es lo que deseo yo...) para alejarme de las piedras del camino...aunque también dicen que...no se le puede poner diques al mar...¿no?

Odio que mi vida la controle el tiempo, por eso jamás llevo reloj.

Y de la distancia, ya me encargo yo, no me cae tan mal.

Feliz Martes.

martes, 23 de julio de 2013

Problemas...y otros desvarios

Una vez al mes me convierto en un saco de llanto, de nervios, de migrañas, de angustias, de miedos...como odio las hormonas.

Lo que ocurre es que hay meses, que además parece que todo ello encuentra una base más o menos estable sobre la que sustentarse y que hace desequilibrar un poco, un poquito, mi punto de mira, hasta el punto de sentirme un poco mareada.

Hoy comencé la lectura de un libro (que me he descargado online y sin pagar un duro...soy una pirata, sí y que..entre otras muchas virtudes) que se llama: 'mujeres que aman demasiado'.

No llevaba doce páginas leídas cuando ya lloraba a moco tendido.

Soy la típica mujer (o quizás no tan típica) que es una romántica empedernida...sólo que con el corazón algo congelado después de tanto fracaso y tanto chasco...de hecho se ha roto tantas veces, que aún hoy, me pregunto como es posible que pueda seguir latiendo a un ritmo más o menos acompasado (sistole, diástole, sístole, diástole) y que no haya caído ya, en una fibrilación auricular (que es lo que le correspondería dadas las circunstancias normalmente).

Aún así, y sin irme demasiado por las ramas, aún creo (y confío) en que un día aparecerá lo que se suele llamar un alma gemela (en alguna parte has de estar...)  y digo aparecer, que no buscar, hace tiempo que aprendí que buscar es malo, que las cosas ocurren y las personas aparecen y desaparecen del camino que es tu vida, sin que tu puedas hacer nada al respecto...así que ¿para qué buscar?

El caso es que en este libro, lo que me ha provocado la llantina no es que acabe siempre con hombres y relaciones imposibles (que suelo hacerlo) sino que todo ello es fruto de la relación disfuncional que he experimentado desde hace años en la relación con mis padres.

De hecho, hasta el que yo sea enfermera, parece ser que es fruto de ésta misma relación.

Es frustrante ver, hasta qué punto, dos personas que jamás te han tenido demasiado en cuenta, más allá de sus propias discusiones en las que casi siempre acababas siendo tu la culpable sin comerlo ni beberlo, que te han culpabilizado muchas veces hasta por el mero hecho de existir...consiguen convertirte en una mujer con tendencia  a relaciones disfuncionales.

Como si haber tenido que emigrar por su culpa hubiera sido poco.

Encima me empujan a una desdichada vida amorosa.

Según éste libro de auto-ayuda (terapia o como queráis llamarlo) parece ser que el hecho de la frustración no funcional con los padres provoca que vayas por ahí regalando tu amor a cualquiera y que te creas que has de cuidar e ir solucionándole los problemas a la gente.

Porque eso te reconforta y te hace sentir mejor como persona, y más llena y más valorada.

Lo más jodido del asunto, es que es cierto.

Quiero decir, en mi caso, la falta de cariño, la soledad que siento (en respecto a la relación con mis padres) es inmensa, es que no se puede describir con palabras, es algo que (aunque no tiene arreglo) me provoca un nudo en el estómago de esos que te impiden tragar, y que me impulsa a cometer locuras y estupideces a partes iguales.

Nunca he conocido una relación, más allá de la que tenían mis padres, que por supuesto era disfuncional, plagada de celos, gritos, mal entendidos, reproches, infidelidades, drogas...

Dicho esto, a mi siempre me invade la misma sensación, para qué voy a darme a conocer a nadie, si al final, va a marcharse, va a dejarme.

Es una idea que no parece que funcione demasiado con mi idea del amor romántico ¿verdad?

Hace mucho tiempo (como unos diez o doce años) construí una coraza a mi alrededor, casi nunca le confieso como realmente me siento a nadie, porque a nadie parece importarle (o no les importa o simplemente se han cansado de intentar conocerme y que confíe en ellos), sin embargo creo que soy bastante buena escuchando los problemas de los demás y ayudando...siempre se me ha dado bastante bien escuchar.

Así que cuando algún hombre me dice, que quisiera saber más de mí, que quiere que le explique mis cosas, mis pensamientos, siempre digo lo mismo: ' soy muy mala describiéndome a mí misma, posiblemente te aburriría mi vida. Si quieres saber algo, lo mejor es que preguntes'.

Me sale solo, casi de carrerilla, siempre uso la misma coletilla, independientemente de quién me pregunte, no me molesto en cambiarla ni un milímetro.

Así es como todas mis relaciones acaban igual, con alguien cansado de ir detrás de mí, con alguien cansado de preguntarme, con alguien cansado de ver que el interés no es recíproco, aunque en muchas ocasiones esto no es cierto, existe ese interés, pero se eclipsa con la pregunta ¿para qué? ¿para qué voy a invertir tiempo, si vas a terminar marchándote?

Además el libro dice, que las mujeres que amamos demasiado tenemos una tasa de ser adictas a algo en nuestra vida, muy alta.
La mayoría, somos adictas a los dulces.

Ok, gracias querido libro.
Por convertir mi vida en un guión de película y al parecer en un patrón bastante común en los vástagos de familias desestructuradas.

Y yo, de mientras, continuo con mi particular guión de película, sola, hambrienta de cariño..pero desde hace ya algún tiempo, con el suficiente amor propio como para no buscar ese cariño en cualquiera.

Lo que no sé es si acabar el libro...o no.

Quizás deba escribir el mío propio.



viernes, 19 de julio de 2013

Te echo de menos.

Que puta es la vida.
Que jodida.
Que injusta.
Que...mierda.
Que más da lo que te esfuerces, no vas a sobrevivir.
La dama negra espera al cruzar la calle.
Cada día es un día robado, uno menos.
Que diferente sería todo, si estuvieras aquí.
Te echo de menos.
Mucho.
Felicidades Mario.

Tu hermanita oscura.



miércoles, 17 de julio de 2013

Sobrevivir a Londres

Sobrevivir a Londres no es lo mismo que sobrevivir en Londres.
Sobrevivir a una gran urbe, que se mueve a diferentes ritmos: por el día, por la noche, el fin de semana, en los días de invierno (que son los más), en los días de verano (un par de semanas al año, el verano que hay suerte).
Hay centenares (o miles) de blogs en los que te explican que para sobrevivir en Londres...por ejemplo, para viajar, necesitas una oyster, que tienes tarifas semanales y mensuales, que es más caro viajar en tren, metro que en bus (y por este orden), con cuánto dinero has de venir a Londres para poder 'sobrevivir' 'x' tiempo, con que compañía telefónica has de comenzar...
Yo no quiero hablar de eso.
Yo quiero hablar de sobrevivir a ella, a la gran urbe, a la ciudad que nunca duerme.
A la ciudad plagada de gente que no se mira a la cara, que no levanta la cabeza, que no mira por donde pasa, que no mira donde acaba...pero si pregunta el cómo pudo acabar ahí y el porqué.
Esa es la supervivencia de la que yo hablo.
De la otra, como he dicho, ya hay miles de páginas hablando de ella con información más o menos fidedigna (no seré yo, quién os diga como hacer una criba de lo que leáis en internet).
Nos ponemos en el caso ¿vale?
Coges tus maletas, y en ellas introduces hasta el último pedazo de tus sueños, los empaquetas y suben a la bodega de un avión, al altillo de un tren o al maletero de un autobús.
Y llegas aquí.
Llegas a la ciudad de los sueños, la eterna ciudad de paso...del 'yo aquí no me quedaré demasiado tiempo, sólo he venido a...' ¿y quién sabe eso nada más llegar? ¿quién controla hasta el más nimio detalle de su existencia como para poder erigir una firma en fuego en la que diga:' Llegué en enero a Londres y en dos años exactos regreso a casa'.
La respuesta es bien sencilla...nadie.
Londres es la ciudad de los sueños cumplidos y realizados, para algunos afortunados.
Para otros, Londres es la ciudad de los sueños rotos, una de las ciudades más caras en las que vivir, y muchos casos, una ciudad dura para sobrevivir.
Llega el día, y acabas de llegar a Londres, estás en el aeropuerto (Stansted, Luton, Gatwick..que más da cuál), en la estación (Euston, St Pancreas, Marylebone...Victoria) y en tu mente sólo aparece LONDRES.
No soy quién para dar consejos a nadie, pero nada más llegar a Londres lo primero que has de aceptar es que nadie a quién conozcas, estará durante mucho tiempo en tu vida, la gente aquí, está de paso, como ya he dicho más arriba, y son muy pocos los que viajan con la idea clara de que 'a las duras y a las maduras' me quiero quedar aquí...¿suena a una especie de compromiso, verdad?
En el fondo lo es.
Londres es lo más parecido a serle fiel a alguien que te es infiel, a una ciudad que aprovechara cualquier momento de bajón, cualquier equivocación, para hacerte recordar que, en la mayoría de los casos, estás a kilómetros de tu casa, de tu familia, de tus amigos y...de tu hogar.
Supongo que lo más importante, para sobrevivir a Londres, es como a una pareja, aceptarla con sus cosas buenas (que son muchas, de hecho jamás acabarías de vivir cada una de las oportunidades que ésta ciudad puede brindarte) y sus cosas malas (que las hay, y también son muchas).
Aceptar la experiencia, no rendirse, sonreír, levantar la cabeza, mirar al cielo...acabar en Greenwich, con Londres a tus pies y darte cuenta de que: ' joder, vivo en Londres'.
Londres.
Londres.
La ciudad de la música, la ciudad de las oportunidades.
¿Queréis mi opinión?
Sobrevivir a ésta ciudad y aceptarla como una grandiosa experiencia, sólo depende de vosotros, no de los demás.
Aceptar que el único que estará con vosotros mismos seréis solo vosotros, aceptar que pasaréis muchos momentos de soledad y que os debéis de aceptar tal cual.
Londres no es una ciudad para personas débiles (mentalmente hablando).
Son tiempos duros (no digo nada que nadie no sepa) y son muchas las personas que dejan todo atrás, en busca de un futuro mejor.
Los comienzos no serán sencillos, nada será fácil...porque lo complicado no comienza cuando empaquetas tus cosas en una maleta...no.
Lo complicado comienza cuando haces y deshaces tantas veces tus maletas que ya no sabes dónde vives, no sabes si estás en el norte o en el sur, no sabes si ésta vez te has mudado porque te has cambiado de trabajo, el edificio donde vivías va a ser demolido, te has echado pareja y te vas a vivir con ella o tu casero está loco y te ha tirado las maletas a la calle. Porque son cosas que vivirás en Londres.
Si crees que no eres capaz de sobrevivir a los cambios, que no eres capaz de mutar y adaptarte, y que terminarás por perderte a ti mismo, por perder tu esencia...Londres no es tu ciudad.

Es lo único que puedo decir. 

Es una ciudad que te cambia.
La única pregunta es: ¿estás dispuesto a cambiar?
Yo tuve clara mi respuesta: Sí.
La tuya...depende de ti.



domingo, 9 de junio de 2013

Los hombres tienen miedo

Empezar una entrada en el blog haciendo lugar a una afirmación tan categórica, sentenciante y a su vez, tan general, puede levantar ampollas, poner de mala leche o cabrear a más de uno...pero tranquilidad, hay una explicación.
O al menos, creo que la tengo.
Hoy lo hablaba con un amigo (¡guau! ¡que base tan científica!) y la verdad es que como buenos españoles, hemos arreglado el mundo con una cerveza (es que estamos en Inglaterra, así que aquí el café se cambia por cervezas, el agua por cervezas, la coca cola por cervezas...y así sucesivamente)
El caso es que hemos llegado a ésta conclusión: Los hombres tienen miedo.
Y no, no del coco...ni de las suegras (esto último parece que suele ser habitual...¡toma nueva generalización!)
Lo cierto, es que hemos llegado a ésta conclusión tras estar hablando de la liberación sexual de las mujeres.
Y...aunque ninguno lo admitirá (o casi ninguno) el caso es que están total y realmente acojonados.
Hasta la revolución sexual de la mujer (en España entorno a los años 80, en Europa fueron algo más precoces hacia los años 60-70, pero supongo que son las consecuencias de que te gobierne un enano con voz de pito y mala ostia comprimida, creo que lo llamaban Franco), las mujeres se limitaban a casarse, tener hijos y esa era toda la función que desempeñaban en la vida y en la sociedad.
Pero con la incorporación de la mujer al entorno laboral, comenzaron a destaparse 'tabúes' que aún hoy en día siguen asustando hasta al más macho del sector masculino.
La mujer ya no se limita a dejarse cortejar, sabe de sobra que el príncipe azul no existe (a no ser que lo asfixie ella con sus propias manos) y que no vendrá un caballero armado a caballo a rescatarla de las garras de un dragón (o baboso de discoteca, cualquier viernes o sábado noche).
La mujer de hoy en día, es a todas las opciones equiparable a un hombre (o al menos, así debería ser).
Hasta hace muy poco tiempo, las películas eróticas (o pornográficas) estaban orientadas a un sector claramente masculino (mujeres tetudas, con diálogos de besugos, escenas de lesbianismo o tríos, que obviamente siempre eran de un hombre y dos mujeres).
Y ahí llego la directora Erika Lust, haciendo películas por y para mujeres (podéis leer una entrevista a ella aquí http://www.cafebabel.es/article/41157/erika-lust-porno-por-para-mujeres.html)
No sólo ha existido una revolución en el tema de las películas, sino en el de los juguetes sexuales.
La mujer ya no se limita a ser la sumisa de la relación, ya no espera a que sean ellos los que tomen las riendas, porque ellas no tienen complejos en tomarlas.
Las reuniones de tapersex, en el que las mujeres con sus amigas, sin ningún tipo de complejos ni tabúes, prueban nuevos lubricantes, estimulantes, vibradores, dilatadores, preservativos o incluso lencería, entre risas, porque es algo natural.
Desde el origen de estas reuniones (que en un principio estaban destinadas en los Estados Unidos a vender productos para la casa, como los 'tupper') hasta hoy en día, hay un abismo.
Sin embargo, el mayor abismo existe al sacar los productos de las reuniones e intentar introducirlos en una relación de pareja.
Una gran parte de los hombres consideran los juguetes, como artilugios que compiten con su virilidad, no como complementos de la relación.
Como es el caso de un vibrador, o de un anillo vibrador...y se llegan a oír comentarios como ' ¿yo para que quiero nada de eso teniendo una mano y una polla?'
Bien es cierto, que hay una gran parte que aceptan todo esto como complementos sin ningún tipo de problemas, también lo es, que muchos anclados en la época del caudillo, aún le tienen miedo a la liberación sexual de la mujer.
Hombres del Cro-magnon en pleno siglo XXI.
Una lástima ¿no?
Asustados de las mujeres experimentadas, porque sigue anclado en su mente el que 'con algunas uno solo juega pero con la que uno se casa ha de ser pura y limpia, que no la haya tocado nadie'.

Obviamente, mi texto está basado en mi propia experiencia y en el de algunas de mis amigas.

Así que si alguno lee éste texto, sólo le diría que intente abrir un poco la mente, que cuando uno le pone barreras a la realidad, se pierde demasiadas cosas.

jueves, 30 de mayo de 2013

Vicios de una mujer soltera

Pues sí, qué pasa, tengo vicios, como todo el mundo.
Si además a eso le añades, que vivo en el quinto pimiento lejos de familiares y amigos, imaginaros la cantidad de vicios que he podido llegar a acumular.





Quizás alguna mujer coincida conmigo en alguno de ellos, lo que demostrará:
A. Que no soy un bicho raro
B. que no soy tan especial como me creía
Lo cual llevará inevitablemente a una 'c'...
C. soy humana
De las tres letras, la que más me molesta es la 'C', nunca me ha gustado la letra 'C' siempre es la tercera opción.

Pero vamos con mis vicios de mujer soltera, que me voy por las ramas...y es que a veces me distraigo con el vuelo de una mosca...¡ah! que aquí nunca alcanzamos la suficiente temperatura como para que haya moscas o mosquitos...¡ya le he encontrado algo bueno al Reino Unido! (además de la música).
MIS VICIOS
Así, en mayúsculas,en negrita y subrayados, porque son míos.

1. Puedo sobrevivir una semana con un pedazo de queso, algo de fruta y un poco de pan.
2. Me gasto el sueldo del mes en ropa antes de cobrarlo (prueba básica es que emigre con dos maletas y en un año, tengo cinco y una mochila)
3.Mi cama es un badulake (acumulo ropa, ordenador, móvil, cables, peluches y lo que me da la gana, qué pasa).
4.Si me como el bocata dentro de la cama, la dejo llena de migas por semanas...hasta que la espalda me pica lo suficiente como para quitarlas.
5. Duermo 'en el hueco' (mamá, si lees esto no me mates, sólo ella sabe que es una costumbre que mantengo desde que era pequeña).
6.Dejo colgado mi sujetador del picaporte de la puerta de mi habitación (porque quitarse el sujetador...eso sí, eso SÍ se nota como una liberación..perdón, LIBERACIÓN).
7.Acumulo zapatos, por el suelo, debajo de la cama, al lado de la cómoda, dentro del armario y detrás de la puerta de mi habitación.
8.Como en la cama.
9.Bebo agua de la botella 'a morro' sin vaso ni nada, para qué, si sólo bebo yo de mi botella..
10.Acumulo la ropa de una semana por el suelo, hasta que este no es visible.
11.Siempre dejo que mis flores acaben por morir deshidratadas.
12.Hago maratones telefónicas via skype con mi amiga de tres horas de duración (para acabar contándonos nada).
13.Viajo a cualquier destino en tarifa 'single'
14.Soy adicta a los chats/ facebook/twitter y cualquier tipo de red social.
15. No sé vivir sin mi dosis de regaliz negro o de berberechos (de estos últimos hago contrabando...)
16. Me encanta dormirme con la nariz pegada a un libro...(si es de ciencia ficción mucho mejor)
17. Dormirme y despertarme con las gafas puestas y preguntarme dónde carajo las dejé la noche anterior al irme a la cama.
18. Despertarme y al mover la cara pensar que he atravesado el túnel y me he muerto, cuando lo que en realidad ocurre es que me quedé dormida viendo una película con el portátil sobre mi cara.
19.Ir de conciertos, y a los más dispares, una semana a Putilatex y a los dos días a Finntroll, y sin ningún problema.
20. Ver series, mientras como palomitas, patatas o cualquier otra guarrada en la cama.
21. Llevar medias tupidas porque me da una pereza horrible depilarme las piernas.
22. Ducharme con el agua hirviendo, tanto que puedo cocer huevos mientras me ducho.
23. Darme caprichos mensuales, en forma de cámara de fotos, viajes, trapitos, zapatos...o ¡lo que haga falta!
24. Jugar a la videoconsola, al guitar hero...sí, a mi también me gustan los videojuegos.
25. Pasear bajo la lluvia, siempre que no caiga una lluvia torrencial..jaja.
26. Sentarme en un parque porque sí, con un libro, y devorar sus páginas, olvidando al mundo exterior.
27. Hacer retiros espirituales 'domésticos' y no atender el teléfono por días (el facebook sí)
28. Pasar meses llamando al hombre menos aconsejable.
29. Pasar meses no haciendo caso al hombre más aconsejable.



jueves, 16 de mayo de 2013

Como sobrevivir a una chica gótica.

Seguramente, tú, querido lector masculino, te has encontrado alguna vez con esa chica enigmática, vestida de negro o no, llevando un corset tan apretado que te hace pensar si será capaz de respirar.

Es esa, que después de un par de cafés o tés en el bar dónde ese escritor que tanto le gusta escribía o dónde su banda favorita comenzó a tocar, (libro o banda que le dijiste conocías y de la que no tienes la menor idea) ¿quiénes son esos The Cure? ¿y porqué llevan esos pelos, en especial el cantante? ¿no conocen el uso del peine? éstas son las preguntas qué te haces y que obviamente no le preguntas por miedo a quedar como ya sabes lo que eres en este momento, un idiota.


En la segunda cita, tras llevarte a ver películas de cine independiente, o quizás ver el Gabinete del Doctor Caligari (¿porqué esos planos tan raros? ¿cubismo? ¿Picasso?) o La Noche de los Muertos Vivientes, cosas que ella vive mientras tu las miras embobado y sigues preguntándote lo mismo que al principio ¿puede respirar bajo ese corset tan apretado?




Te arrastra en la tercera cita a un concierto, y mientras ella berrea canciones de los London After Midnight (y tu no entiendes la mitad de lo que dicen ni porque llevan esas pintas tan raras), comienzas a albergar alguna esperanza con ella, porque básicamente alguien te dijo un día que todas las chicas góticas eran fáciles.
Sin embargo, al final del concierto te percatas de que ella se va a casa y de que quién te está tirando los trastos a ti es ese tío tan raro de género afeminado (¡bingo! te has topado con un fan de Placebo o de David Bowie), tío al que educadamente intentas disuadir, pero que no te deja en paz hasta que te da su facebook y prometes que vas a agregarle (todos sabemos que es mentira).
Así que para ti, que casi pierdes el contacto con la realidad, que comenzabas a pensar en la homosexualidad como una opción, te presento esta sencilla guía de como sobrevivir a una chica gótica y no morir en el intento.

El primer paso, será diferenciar a los góticos de todos los demás géneros urbanos.
Una gótica no es un metalera, no es un rockera, no es una punk, no es una pin-up y por supuesto, no es una emo (intenta sobretodo no compararlas con estas últimas, no les hace demasiada gracia).
Para empezar, dejemos a un lado los tópicos.
1.Las góticas no quieren morirse.
2.Las góticas no duermen en ataúdes.
3.Las góticas no beben sangre
4.Las góticas no siempre visten de negro.
5.Las góticas son sociables.
6.Las góticas no son suicidas.
7.Las góticas no sólo salen de noche.
Lo cierto es que la lista es interminable, aunque quizás sean estos los más comunes.
No, no visten sólo con camisetas de grupos, ni van siempre con los labios o uñas pintados.
No todas las góticas son artistas (pintores, músicos, modelos, dj's, actores...) puede que te sorprendiera saber la cantidad de ellas que están trabajando en hospitales o en diferentes sectores.
Que sí, que siguen teniendo grandes problemas para encontrar la ropa en el armario porque básicamente, en su mayoría, es de color negro.
No necesitan ir a Camden para comprarse el último grito en corsets, ni andar por Tallers, porque en la mayoría de las ocasiones, prefieren comprar la ropa y calzado por internet, por esos sitios que los demás mortales también frecuentan, como puede ser Amazon o Ebay (¿ves? tampoco son tan extrañas).

Lo que sí es posible es que te dejen con la boca abierta si las dejas divagar sobre ropa, sobre la diferencia de calidad de vinilos (y no están hablando de vinilos de música, sino de un tipo de tejido) o de la diferencia entre terciopelos o de la diferencia de calidad de los corsets en función del tipo de ballena (que no hablan del animal, sino del tipo de varilla que llevan dentro los corsets..¡¡ahora ya sabes porque los corsets son rígidos!! , ¡enhorabuena!).





Las góticas, suelen llevar piercings, en su mayoría en la boca (labio, lengua, frenillo), nariz u ombligo...todo depende de lo aficionada que sea a las perforaciones; aunque también puedes encontrarte que no lleve ninguno y te dé una gran conferencia de por qué no cree en las perforaciones.
Les gustan los tatuajes, los tribales, las letras de poemas o canciones, símbolos de grupos, de Egipto...entre sus predilectos, aunque también, como en las que odian los piercings, existen las que no llevan un sólo tatuaje.




Una forma de entender a una chica gótica, es saber qué es lo que les gusta, lo que le lleva a esa vida, que 'a priori' parece incomprensible, para el resto de los mortales, en especial para sus padres.
En un ejercicio de investigación periodística sin precedentes, he conseguido resumir los gustos más comunes en un decálogo:

1. Adorarás a los escritores románticos sobre todas las cosas. Y cuando hablo de románticos no me refiero solo a Bécquer, sino a Baudelaire, Poe o Lovecraft.

2. Coleccionaras libros, cd's, dvd's y vinilos en cantidades imposibles.

3. El gato y el perro pasarán a ser tus animales favoritos, aunque si te hacen escoger siempre te quedarás con el gato.

4. Son elementos imprescindibles en tu armario los corsets, los suspenders, la lencería, los encajes y las transparencias.

5. Siempre llevarás un libro en el bolso, a ser posible, de los escritores mencionados anteriormente.

6. Te vestirás sexy por y para ti, aunque el resto del mundo no lo entienda y por ello crea que eres fácil, o una 'guarrilla'.

7. Visitarás los cementerios de las ciudades que visites y no por un culto a la muerte, sino por el arte que en ellos se encuentra.

8. La banda sonora de tu Ipod contendrá de todo, desde The Cure hasta In Flames, desde Fear Factory hasta Marea, desde Vetusta Morla hasta Paradise Lost.

9. Al cine sólo vas a ver cine independiente, las películas comerciales no van contigo.

10. Tendrás presencia en las redes sociales, porque es la forma más sencilla de estar al día de todos los eventos que se 'cuecen' en tu ciudad, por supuesto entre tus 'like' se encontrarán las discotecas, pubs y dj's de tu ciudad (y de otras) que se encargarán de mantenerte al día mediante un spam indiscriminado de eventos.

Partiendo de éste decálogo, es fácilmente reconocible una gótica por sus gustos.

Son amantes de la cultura en general, por lo que son asiduas de clubs de lectura o de reuniones mensuales para comentar un libro o el último lanzamiento de un disco.
Suscritas a foros en internet, en los que se mantienen al día en las últimas tendencias.
Podrás encontrar a la gótica a la que la encanta la fiesta (como al resto de las personas) y hace una vida básicamente nocturna y de fin de semana, aunque lo normal es que a medida que crecen vayan abandonando esto último y opten por la vida diurna, intentando empaparse de la cultura de su zona o simplemente viajando (¿ves? como el resto de mortales de nuevo).

Les gusta escribir su yo interior, generalmente en un blog más enrevesado que cualquier corto de la filmografía de David Lynch, por lo que no te lo tomes a mal, si no entiendes nada.
No se pierden ni una sola película de sus actores o directores fetiches, aunque hay vida más allá de Tim Burton y Pesadilla Antes de Navidad ( siento estropearte ese tópico).

Amantes del goth en todas sus variantes, goth metal, goth rock...se sienten identificadas con sus canciones y la mayoría de sus letras.

No se pierden un sólo concierto de sus grupos favoritos y su devoción por estos y la forma en la que los defienden, podrían hacer sombra a muchos grupos religiosos fundamentalistas.

Les gustan los animales, y suelen adorar a los gatos. Ojo, el gato es el mayor símbolo de locura de una mujer. Cuantos más tenga, más loca estará.

Ahora, vamos al grano ¿por qué son tan problemáticas? ¿por qué no las entiendo? ¿qué coño les pasa? La respuesta es fácil: están como una puta cabra, están zumbadas, están idas, están como una regadera, son complicadas.
Son tremendamente complicadas, y no es extraño.

Crecidas entre películas Disney, la mayoría de ellas descubrieron a sus primeros vampiros con Anne Rice, Lestat y Louise, plasmados en la pantalla por Tom Cruise y Brad Pitt.
La mayoría buscan a ese hombre de cabellos largos, mirada penetrante, que las proporcione sino la vida eterna, si una vida eterna junto a alguno de ellos.
Y aquí llegamos al prototipo de hombre de una mujer gótica.
Son amantes de la cultura, así que cualquier hombre relacionado con el mundo cultural, especialmente de la música, se hará dueño de sus fantasías.
Ni qué decir que si ese hombre es de cabellos largos, con barba, pendientes y tatuajes, tendrá un largo camino ganado con ellas.
Es por eso que la mayoría de las chicas góticas suelen acabar en los brazos de los conocidos como 'heavys' o 'metaleros' que en una gran parte no saben quién era Baudelaire, pero tienen el pelo largo.
Si tú no eres heavy o metalero, ni tienes el pelo largo, más te vale que controles la parte musical, literaria o cinéfila, o lo tendrás bastante complicado, por no decir imposible.
No por ello significa, que por tener el pelo largo una chica gótica vaya a caer rendida a tus pies.
Solo significa que tienes más probabilidades, probabilidades que puedes cargarte al abrir la boca, así de simple.

Y aquí es cuando llegamos al punto en el que se cree que las chicas góticas son unas guarrillas (obviamente ese es el punto de vista masculino) desde el punto de vista de ellas, son mujeres del siglo XXI como cualquier otra, con una particularidad, no tienen problema alguno en expresar sus tendencias sexuales, sus fetichismos, ni sus gustos.
Este punto suele ser malinterpretado, sobre todo por la gente ajena a la escena gótica, atribuyéndolo a que la chica gótica es más fácil o una guarrilla, cuando en realidad tiene tan claro lo que quiere y lo que le gusta, que simplemente, es más exigente. (siento romperle los sueños a los pajilleros que estuvieran leyendo esto).

Las chicas góticas quieren ser felices (como todas) y aunque escuchen música que en principio parezca depresiva,que hable de la vida más puta y mísera posible, ellas buscan la felicidad. Lo que las empuja al paradigma de la bipolaridad.

Porque la chica gótica es el paradigma vivo del bipolarismo. Quieren ser el centro de atención y pasar desapercibidas. Quieren que las bailen el agua y quieren ser independientes.
Quieren primero aquí, mañana no y luego no sé.
Quieren todo aquello que puedan tener y todo aquello que les haga sentir.
Quieren ser una gothic girl, quieren un friday in love, y un ashtray heart.
Quieren ser tu cinnamon girl, un dance d'amour y todo ello sin ninguna deception.
Es un auténtico viaje,que a más de uno podría acojonarle impresionarle.

Entonces ¿qué haces si te encuentras con una de ellas? Mi consejo: adelante.
Prepárate a vivir el mayor viaje de tu vida. Ármate de valor y prepárate para vivir cada día lo que podría ser una guerra total y sin fin. Pues una vez dentro de la vorágine que resulta ser la vida de cada una de ellas, difícilmente querrás estar en ninguna otra parte. Y sobre todo, no pretendas entenderla, pues eso es el mayor imposible al qué enfrentarse, aunque no dejes de intentarlo cada día. 


viernes, 26 de abril de 2013

A la gente no le gusta que le digan la verdad

Así de claro.
Todo el mundo dice eso de que prefiere que le digan la verdad.
Dejadme deciros algo...eso es mentira.
Pero una mentira más grande que un templo.
Total y absolutamente falso.
La gente prefiere las medias verdades, las medias tintas, las verdades ocultas.
Si a alguien le preguntas ¿te gusta que te mientan? te dirá con absoluta certeza que no, que no le gusta que le engañen, pero se está engañando a sí mismo.
A nadie le gusta que le digan lo que hace mal, al menos no a la mayoría.
Estoy segura, como cada vez que se generaliza con un tema, que puedo estar equivocándome.
Que siempre hay una cierta proporción de gente que queda fuera de la ecuación.
También es cierto que nunca se puede complacer a todo el mundo.
No hemos nacido para complacer ni para caer bien a todo el mundo.
Eso si es una verdad como un templo.
Verdad, que una vez asumida, te hace la vida mucho más sencilla.
En base a mi experiencia, también afirmo que la gente prefiere las mentiras.
Si alguien se porta mal contigo, nunca quiere oír de tu boca, que se ha portado mal.
Nunca va a querer escucharlo.
¿porqué?
Porque a nadie le gusta reconocer que no es buena persona.
Porque interiormente todos nos consideramos buenas personas.
Y seguro que lo somos, pero no siempre.
Ni con todo el mundo.
En mi caso, prefiero que me lo digan.
Si me comporto mal, si algo de lo que hago no gusta, prefiero que vengan y me digan, oye tía ¿qué narices te pasa?
Aunque supongo que si se hiciera eso, se acabaría el deporte olímpico español por excelencia...el criticar.
Si la gente fuera sincera, fuera de frente...¿a quién se iba a criticar?
Qué aburrido sería todo entonces ¿no?
Porque solemos preferir destruir a construir, y que mejor forma de destruir que la de criticar.
Al final del post, se acumulan un montón de ideas y conceptos, un poco mareados y mezclados entre sí...pero así es como escribo, según pienso.
Tecleo, descargo, me quedo tranquila...y puedo dormir.
Feliz viernes.
Sed sinceros.

jueves, 11 de abril de 2013

Añoranza

Llevo unos dias echando de menos vivir en la aldea de Shakespeare.
Increíble.
Pero cierto.
Supongo que es porque aquí aún me estoy adaptando.
Y porque a pesar de adorar Londres, la gente, como en todas las grandes ciudades, es fría, va a la suya y es complicado entablar amistades.
No echo de menos ir a dar de comer a los patos o..quizás si.
Sentarme a la orilla del río o ir al pub y contemplar como caminan los turistas y locales.
Aqui el clima es diferente.
Es rápido e impersonal.
También echo de menos a mis compañeros del trabajo, a mi compañera de piso...
Ayer fui a comprar.
Habia comida polaca y creo que la compre solo por recordar viejos momentos con ella.
Compartiendo bombones que le enviaba su padre o probando nueva comida, típica de su país.
Una vez, intente que probara jamon serrano, me miro como que fuera una canibal.
Supongo que es aquello de las diferencias culturales.
Hasta que no estas fuera de casa, son invisibles.
Invisible, un poco, tambien lo soy yo.
Pero esa es otra historia.

martes, 9 de abril de 2013

Fast world

Todo el mundo corre.
Todo el mundo tiene prisa.
Fast food
Fast world
Fast feelings
Hace dias,semanas,meses; que tengo suficiente de este tipo de cosas.
Estoy cansada.
Asi que he cogido las llaves de mi particular burbuja personal y me he parado.
Le he dado al botón del stop con un único propósito.
Observar.
No me fio de nadie.
Creo que el mundo no esta hecho para las personas que sienten.
Ni para las personas que piensan.
El mundo esta hecho para las personas que quieren todo en un chasquido.
En un abrir y cerrar de ojos.
Lo quieren.
Y lo quieren ya.
Hoy, me he sentado en una cafeteria, no en una muy grande.
Es uno de esos cafe costa.
Una cadena.
Me he sentado y llevo aqui cuarenta minutos.
Tomando mi té.
Leyendo.
Y de vez en cuando levantando la mirada y observando.
Me gusta observar, soy muy curiosa.
En esta cafeteria entraran unas..
veinte personas sentadas.
En cuarenta minutos habrán pasado unas sesenta.
Gente,como yo,sola.
Parejas.
Amigos.
Citas a ciegas.
Con una simple matemática, se podría decir que cada mas o menos quince minutos, una mesa se vacia y vuelve a llenarse.
Increible ¿no?
Y la vida, transcurre asi, entre sorbos de cafe, conversaciones inacabadas y un cronometro.
A mi me gusta por el contrario, degustar y saborear mi bebida hasta el ultimo sorbo, acabar lo que comienzo y no llevar reloj.
No me gustan los relojes.
Mi tiempo es mio y va como me gusta, despacio.